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dc.contributor.authorRiquer, Martín despa
dc.date.issued1974spa
dc.identifier.issn0034-8082spa
dc.identifier.urihttp://hdl.handle.net/11162/71269
dc.description.abstractReflexión acerca del examen de estado de enseñanza secundaria. Los jóvenes llegan a la Universidad tras una larga y muy diversa preparación, verifican sus ejercicios escritos y orales y aproximadamente la mitad se vuelven a sus casas con el título de bachiller. Todo transcurre en una atmósfera de nerviosismo y de agitación: los alumnos son espantados con bulos sobre la severidad o arbitrariedad de los examinadores, los padres están intranquilos y muchos son los que mueven toda clase de influencias para cometer la enorme falta de educación y de civismo de conseguir recomendaciones. Por ello se realizan algunas consideraciones sobre el examen de Estado. Se considera que los profesores universitarios que intervenimos en los tribunales de Examen de Estado, son responsables en parte del futuro de España. La experiencia del autor como examinador se circunscribe a tres materias: literatura, geografía e historia. Por ello se limita a reflexionar sobre la preparación de los jóvenes bachilleres en estas tres disciplinas. Antes de cada convocatoria se toman tres o cuatro libros de texto de los que se cursan en los centros de segunda enseñanza y se forma un cuestionario de preguntas. Ocurre siempre que, de este acervo de preguntas, hay que descartar una buena parte. Una vez iniciado el examen, sobre un programa empobrecido, la mayoría de los examinados producen una impresión general desoladora: hablan de las cuestiones con un total y absoluto desconocimiento de su significado cultural. Gran parte de la culpa de esta absurda e inútil manera de saber la tienen los cuadros sinópticos. Lo que no se ve por ninguna parte es una buena y constante labor de lectura. Para terminar se señala que para evitar este desastre, todos tenemos que poner nuestro esfuerzo: los alumnos, estudiando con amor y vocación; los profesores de segunda enseñanza, formando realmente a nuestra juventud, los padres de los estudiantes, no empeñándose en que sus hijos sean bachilleres del modo más cómodo, y los profesores universitarios que forman parte de los tribunales de Examen de Estado, haciendo cuanto puedan para evitar el descenso en el conocimiento y asimilación de las materias que exigen en las pruebas.spa
dc.format.mediumRevistaspa
dc.format.mediumDigitalspa
dc.language.isospaspa
dc.relation.ispartofRevista de educación. 1974, n. 230-231 ; p. 199-203spa
dc.rightsCuando no se especifique otra condición, los documentos incorporados a Redined a texto completo, se hallan bajo las condiciones de uso de sólo lectura y únicamente podrán ser citados con reconocimiento del autor(es). Para cualquier otro uso, deberá solicitarse el permiso del autor (es)spa
dc.subjectexamen finalspa
dc.subjectenseñanza secundariaspa
dc.subjectexamen oralspa
dc.titleReflexiones sobre el Examen de Estadospa
dc.typeArtículo de revistaspa
dc.audienceUsuarios en generalspa
dc.bbddAnalíticasspa
dc.date.provenance2007-07-26T10:20:00spa
dc.description.locationBiblioteca de Educación del Ministerio de Educación, Cultura y Deporte; Calle San Agustín, 5 - 3 Planta; 28014 Madrid; Tel. +34917748000; biblioteca@mecd.esspa
dc.description.paisESPspa
dc.educationLevelEducación Secundariaspa
dc.identifier.dlM-57-1958spa
dc.identifier.signaturaEC R-638spa
dc.title.journalRevista de educaciónspa


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