La educación en la dinámica de la convivencia
Ver/ Abrir
Nivel Educativo:
Tipo Documental:
Artículo de revistaEstadísticas:
Ver Estadísticas de usoMetadatos:
Mostrar el registro completo del ítemAutor:
Fecha:
1962Publicado en:
Revista de educación. 1962, n. 142 ; p. 49-53Resumen:
Se analiza la educación en su contexto de elemento posibilitador de la convivencia. Mediante la educación la persona se abre a nuevas cosas, a nuevos elementos objetivos para su aprehensión personal. Por otro lado la convivencia horizontal se logra en el plano de las esferas de los hechos humanos, y conlleva que el niño vaya agrandando sus posibilidades de estar con otro a medida que la esfera de conocimientos externos se le agranda. Pero en cualquier caso se tratará de una convivencia horizontal preferentemente, y no de una convivencia vertical. Por la convivencia vertical, el hombre tiende a predisponer voluntad y energías a lo profundo de la conciencia, para dar plena respuesta y consistencia a su obrar. En la convivencia vertical, el hombre enlaza sus preocupaciones y afanes, con su fondo personal y la idea aproximativa que le acerque al yo de los demás. En el análisis se estudia la educación como presupuesto, la relación entre educación y vida, y promoción individual, ya que la convivencia tiene de suyo un sentido creador, positivo y progresivo. En definitiva, para que el sentido de perfección y de progreso que laten en el hombre, no se devanen, es preciso dar la importancia que se merece a la actividad educativa, así como extender sus efectos al máximo de la población posible, sobre la base de una denominada justicia social docente.
Se analiza la educación en su contexto de elemento posibilitador de la convivencia. Mediante la educación la persona se abre a nuevas cosas, a nuevos elementos objetivos para su aprehensión personal. Por otro lado la convivencia horizontal se logra en el plano de las esferas de los hechos humanos, y conlleva que el niño vaya agrandando sus posibilidades de estar con otro a medida que la esfera de conocimientos externos se le agranda. Pero en cualquier caso se tratará de una convivencia horizontal preferentemente, y no de una convivencia vertical. Por la convivencia vertical, el hombre tiende a predisponer voluntad y energías a lo profundo de la conciencia, para dar plena respuesta y consistencia a su obrar. En la convivencia vertical, el hombre enlaza sus preocupaciones y afanes, con su fondo personal y la idea aproximativa que le acerque al yo de los demás. En el análisis se estudia la educación como presupuesto, la relación entre educación y vida, y promoción individual, ya que la convivencia tiene de suyo un sentido creador, positivo y progresivo. En definitiva, para que el sentido de perfección y de progreso que laten en el hombre, no se devanen, es preciso dar la importancia que se merece a la actividad educativa, así como extender sus efectos al máximo de la población posible, sobre la base de una denominada justicia social docente.
Leer menos